Los Pilares Fundamentales del Combate con Armas de Fuego. Pat Rogers. SWAT ABR12.

En lo que se refiere al uso de un arma de fuego, bien sea para tiro deportivo o como parte del combate con armas de fuego, existen una serie de principios básicos (publicado en Tactical Online JUL14) que es necesario conocer y dominar para tener éxito a la hora de colocar los impactos sobre el blanco, auténtico fin del propio disparo. Pero eso no es todo cuando se trata de combatir, sino que además habrán de tenerse en cuenta, y desarrollarse continuamente, lo que se ha venido en llamar pilares fundamentales del combate con armas de fuego. Estos pilares constituyen una evolución de lo enunciado originalmente por el gran Jeff Cooper en forma de Tríada del Combate, tres pilares a los que el recientemente fallecido Pat Rogers (antiguo alumno de Jeff Cooper) ha añadido un cuarto y que él mismo nos explica con todo detalle a continuación.

QUEDARSE EN BLANCO ¿Cuál es tu mentalidad? Por Patrick A. Rogers (1946-2016). Ilustraciones de Duke Krieger

El cascarrabias Bob Moran personifica un tipo con la mentalidad adecuada. Se trata de un profesional competente, físicamente en forma y mentalmente preparado. Bob acaba de terminar un ejercicio de tiro en las instalaciones del Mid Carolina Rifle Club en Congaree, Carolina del Sur (EE.UU.). Ha evaluado la situación, para tomar conciencia de la situación (CS) [Situational Awareness (SA)] en su zona inmediata, y ahora se dispone a tomar CS con el fusil.

(Artículo publicado en el número de JUL16 de la revista gratuita Tactical Online)
(Este artículo es una traducción de su original en inglés “Defaulting to zero, what’s your mindset?”, escrito por el reputado instructor Pat Rogers, y publicado en la revista SWAT en su número de abril del año 2012. La traducción y publicación de este artículo cuenta con la autorización de Rich Lucibella, director de la revista SWAT)

QUEDARSE EN BLANCO ¿Cuál es tu mentalidad?

Por Patrick A. Rogers (1946-2016). Ilustraciones de Duke Krieger

Cómo combatimos siempre ha supuesto una complicada serie de acontecimientos y el entrenamiento necesario para lograr el objetivo de ganar el combate suele haberse quedado a la espera.

Esto ha quedado patente en la obsesión de policías y militares por superar una prueba de evaluación anual, confundiéndolo con lo que tiene que ser su entrenamiento.

Siempre ha resultado alarmante el poco esfuerzo que se dedica a enseñar a los policías cómo usar correcta y eficazmente la Fuerza Física Letal (FFL) frente a todo el esfuerzo que se dedica a escribir diligencias y gestionar asuntos de violencia doméstica.

LA TRÍADA DEL COMBATE

En un intento de mejorar el entrenamiento adecuado, el difunto Teniente Coronel Jeff Cooper propuso la idea de la Tríada del Combate, que consta de estos tres elementos:

  1. Puntería
  2. Manipulación del Arma
  3. Mentalidad

Por desgracia, la tríada no lo abarca todo. Un elemento que le falta descaradamente son las tácticas. Probablemente se definió de tal manera porque en aquel momento, cuando se planteó la Tríada del Combate, la mayoría de los tiros se realizaban en el campo de tiro cuadriculado. Y debido a que la mayor parte del entrenamiento con las armas de fuego continúa realizándose en el campo de tiro cuadriculado, el resultado final es un entrenamiento que se encuentra limitado tanto en su alcance como en su utilidad.

La forma de llevar a cabo ese entrenamiento ha cambiado drásticamente desde aquellos días y se tuvo que decidir entre estancarse o avanzar junto con mejores formas de hacer las cosas.

En EAG Tactical, mis compañeros instructores y yo hemos cambiado un poco la Tríada del Combate. A día de hoy nosotros, en lugar de utilizar una tríada, utilizamos pilares, concretamente cuatro, para plantear el concepto.

Los Cuatro Pilares de la Sabiduría SON la Puntería, la Manipulación del Arma, las Tácticas y la Mentalidad.

Los Cuatro Pilares de la Sabiduría SON la Puntería, la Manipulación del Arma, las Tácticas y la Mentalidad.

LOS CUATRO PILARES DE LA SABIDURÍA

Para nuestros objetivos, la cosa queda tal que así:

1. Puntería. Éste es el fin último. Cuando ya está todo dicho y hecho, tenemos que colocar los disparos sobre la amenaza. La incapacidad para hacerlo así supondrá el fracaso de la misión. No obstante, la puntería por sí sola únicamente tiene utilidad en competiciones deportivas.

La puntería resulta relativamente fácil de enseñar y aprender.

2. Manipulación del Arma. Esto es, manejar el arma, lo que incluye la carga, la recarga (tanto táctica como rápida), la manipulación de la aleta del seguro, la manipulación de la retenida del cierre o de la corredera, el batir blancos múltiples, y así sucesivamente.

Tristemente la mayoría no cuentan con la manipulación del arma, pero resulta necesaria para salir airosos de cualquier situación.

La manipulación del arma resulta un tanto más difícil de enseñar, dado que muchos no tienen ni idea de cómo encaja en el concepto operativo.

3. Tácticas. Acciones realizadas en un corto espacio de tiempo para resolver problemas específicos o lograr objetivos específicos. Esto es lo que hemos añadido a la Tríada del Combate y su inclusión se ha pasado por alto durante mucho tiempo. El uso adecuado de las Tácticas nos proporciona la capacidad de maniobrar sobre un enemigo y derrotarlo con unas pérdidas mínimas.

Las Tácticas son todo un arte y para llegar a utilizarlas correctamente uno ha de disponer de buen ojo para analizar el terreno y la estructura además de conocimientos de Arquitectura. Un tipo táctico ha de ser capaz de prever sus movimientos además de estar rápido e improvisar ante las circunstancias.

4. Mentalidad. La definición de Cooper continúa vigente. Consiste en aquel estado mental que te garantiza la victoria en un combate con armas de fuego. Se compone de consciencia, anticipación, concentración y autocontrol. La destreza y la puntería son requisitos previos para llegar a la confianza, y la confianza es requisito previo para lograr el autocontrol.

La Mentalildad no entiende de sexos

La Mentalidad no entiende de sexos. Brittney, de Blue Force Gear, realiza una recarga rápida al mismo tiempo que lleva la rodilla al suelo durante la ejecución de un ejercicio evaluable. Ella sabe lo que se pretende y la forma de realizar el ejercicio de tiro. Su atención se centra en la línea de blancos porque los malos no consisten en trozos de cartón de dos dimensiones que permanecen estáticos. Cuando se preparaba para realizar el ejercicio, el Mando de los soldados que se ven al fondo les dijo a sus hombres “¡Observad cómo dispara!“. Había una razón para ello.

LA ENSEÑANZA DE LA MENTALIDAD

Estoy firmemente convencido de que la Mentalidad no se puede enseñar. La mayoría de las personas viven en un estado de negación continúa y no tienen ni la más remota idea de ello. Carecen de la capacidad/voluntad para combatir a cualquier nivel, y se encuentran tan anclados a la Condición Blanca [Condition White] que solo van a saber si ha sucedido algo después de que suceda.

NOTA DEL TRADUCTOR: la Condición Blanca forma parte del código de colores o estados de conciencia [States of Awareness] que Jeff Cooper definió en los años 1970 como un indicador del estado mental, de la Mentalidad; la Condición Blanca es el nivel más bajo, en el cual uno no es consciente de su entorno, está distraído y, por tanto, se encuentra desprevenido ante cualquier situación.

Ciertos tipos de personalidad nacen con el gen del que solía hablar el Coronel Bob Young (infante de marina estadounidense retirado) cuando se crearon las Fuerzas de Seguridad de Infantería de Marina [Marine Corps Security Forces] en los años 1980.

Y aquellos que poseen este gen, aunque pueda encontrarse latente, cuentan con la posibilidad de mejorar la Mentalidad de Combate.

La Puntería es lo más fácil de enseñar. Realmente no resulta tan difícil, excepto para aquellos que no quieren aceptarlo.

La Manipulación del Arma se puede enseñar fácilmente a quienes estén dispuestos a aprender.

Las Tácticas también se pueden aprender, pero sólo por parte de aquellos que dispongan de cierta visión, entendida como la capacidad para ver y entender una situación al mismo tiempo que se está desarrollando. Para aquellos que pueden, se trata de todo un don.

La Mentalidad es diferente. No creo, ni por un minuto de Nueva York, que se les pueda enseñar la Mentalidad a aquellos que no poseen ese gen. Puede encontrarse latente en algunas personas, y despertarse a raíz de un hecho traumático o de una epifanía repentina, pero ahí está.

Por supuesto, la Mentalidad se puede desarrollar y mejorar, pero únicamente en aquellos que poseen ese gen.

Todos los pilares, los cuatro, son importantes y en cierto modo iguales. Pero como con todo, existen diferentes niveles de igualdad. La Mentalidad se encuentra por encima de todo lo demás, en vista de que se trata de algo que no se puede enseñar.

A muchos podemos abrirles los ojos haciéndoles comprender conceptos, y a algunos la repetición de TTPs específicos puede proporcionarles una referencia sobre cómo actuar.

En cualquier evento, en un entrenamiento o en una operación, resulta muy probable que algo no vaya según el plan. Y cuanto más complicado sea el plan, más probable será que haya más cosas que vayan mal. Lo que se acaba torciendo durante el desarrollo de un plan puede ser un pequeño detalle o un completo desastre.

Cuando esto sucede, se espera que los implicados sean capaces de identificar el problema, rectificar de inmediato y continuar la misión.

Por desgracia, muchas personas son incapaces de hacer algo o nada de todo lo anterior.

Y esto nos lleva de vuelta a lo que resulta primordial, la Mentalidad.

Manipulación del arma. Pilares fundamentales del combate con armas de fuego

Durante un ejercicio de resolución de interrupciones, Pat Fuller realiza una transición entre el fusil que no funciona y la pistola que sí funciona. Echar mano de un arma que funcione constituye la única línea de acción correcta que te queda. Pero por alguna extraña razón, hay tiradores que no logran comprenderlo y se quedan en blanco.

QUEDARSE EN BLANCO

En EAG Tactical, nuestra empresa de formación, nos encontramos con un buen número de personas que acuden a clase con una gran actitud y que disponen de unas armas y un equipo que cumplen perfectamente su función. Algunos son avezados tiradores que entienden perfectamente la relación entre la persona, los elementos de puntería y el disparador. Sencillamente lo hacen todo bien, hasta el momento en el que hacen algo mal.

Y entonces fallan. Ese fallo puede ser momentáneo, o puede tratarse de un bloqueo absoluto, pero el resultado final es el mismo. No concluyen la tarea en cuestión.

Su ordenador interno se queda en blanco y deja tirado a nuestro hasta ahora incondicional allí de pie delante de Dios y de todo el mundo, como un ciervo delante de los faros de un coche, sin tener ni idea de lo que acaba de pasar o de lo que va a pasar a continuación.

Este cambio de estado, pasando de (en su mente) héroe a nada (a quedarse en blanco), constituye el resultado de varios fallos relacionados entre sí.

No hay atajos que valgan. No puedes hacer milagros para vencer en un combate. El deseo de derrotar al enemigo ha de venir de dentro.

No hay atajos que valgan. No puedes hacer milagros para vencer en un combate. El deseo de derrotar al enemigo ha de venir de dentro.

DESBLOQUEAR EL BLOQUEO

El primer y más importante fallo radica en una falta de conciencia de la situación (CS) [Situational Awareness (SA)], es decir, perder la capacidad para comprender lo que sucede a tu alrededor, dónde se encuentran los demás respecto a ti y la condición de tus armas.

El segundo fallo consiste en una falta de previsión. Se trata de algo habitual con algunos sobrados que además carecen del mejor profesor del mundo, la experiencia. Se adelantan alegremente, creyéndose de verdad que les va a salir todo bien porque, al fin y al cabo, son lo que son y nada menos que eso.

El tercer fallo se encuentra en una formación pobre/insuficiente, lo cual por desgracia resulta algo habitual. El gran ejército lleva más de una década librando una guerra con armas de fuego y aún así la formación recibida por aquellos cuyo trabajo consiste en llevar un fusil tristemente se encuentra perdida entre un laberinto de inercia institucional e intransigencia burocrática.

Hasta cierto punto todo esto sucede en cada curso que impartimos, aunque tomamos medidas para evitarlo.

PREPARARSE [MAKE READY]

En nuestra introducción para cada curso, explicamos cómo “prepararse” [make ready]. Por “prepararse” nos referimos a prepararse para combatir, y hacemos especial hincapié en que se haga siempre exactamente de la misma forma.

  • Protégete los oídos. Ponte los protectores auditivos de los que dispongas.
  • Carga la pistola a tope. Mete un cargador en el arma, acciona la corredera para introducir un cartucho en la recámara, realiza una comprobación de la recámara [press check] y haz una recarga táctica para meter un cargador lleno en el arma (al que está ahora en el arma le falta un cartucho, el de la recámara, para estar lleno).

Cargamos la pistola primero porque cuando va en su funda está fuera del alcance de la vista y, por lo tanto, para algunos también está fuera del alcance de su mente como para acordarse de ella más tarde. Cargamos la pistola a tope porque se trata del arma de último recurso y si tienes que tirar de ella puede que necesites toda la munición que tengas.

  • Carga el fusil. Agarra un cargador y comprueba, palpando con los dedos y sin mirar, el lado del que se encuentra el primer cartucho, el de arriba. Mete el cargador en el arma a base de empujar/tirar [push/pull]. Acciona la palanca de montar para introducir un cartucho en recámara. Quita el cargador y vuelve a comprobar, palpando con los dedos y sin mirar, el lado del que se encuentra el primer cartucho (el que antes era el segundo antes de introducir un cartucho en recámara). ¿Ha cambiado de lado? Si es así, vuelve a meter el cargador en el arma a base de empujar/tirar [push/pull]. Comprueba, palpando con los dedos y sin mirar, que el cierre está adelantado. Cierra la tapa de la ventana de expulsión [dust cover] y activa el seguro mecánico (aleta del seguro).
NOTA DEL TRADUCTOR: Pat Rogers hizo muy popular lo de empujar/tirar [push/pull] del cargador por la insistencia con la que se lo recordaba a sus alumnos durante sus cursos, para así evitar que llegado el momento se llevaran el disgusto/vergüenza de que el cargador se fuera al suelo por no haber quedado bien encastrado en el arma, con todo lo que ello podría conllevar en el caso de suceder en la vida real. Esta TTP consiste en empujar claramente el cargador al introducirlo en el arma y acto seguido tirar de él para garantizar que ha quedado encastrado, de tal forma que si no fuera así se pudiera poner remedio inmediatamente volviendo a empujarlo. En el campo de tiro no es extraño encontrarse con alguien de un grupo de tiradores que por no aplicar el empujar/tirar [push/pull] acabe con el cargador en el suelo al ir a realizar un ejercicio de tiro.
  • Comprueba que el visor de punto rojo funciona. Si se trata de un visor Aimpoint, como siempre se queda encendido, comprueba que efectivamente está encendido. Si se trata de un visor EOTech, como se apaga solo pasado un tiempo, enciéndelo.

Esto lo hacemos exactamente de la misma forma cada vez. Sin embargo, todavía nos encontramos alumnos que empiezan un ejercicio en la línea de tiro o entran en la casa de tiro [shoot house] sin un cargador metido en el arma.

¿Por qué? La respuesta es sencilla: perdieron la noción de lo que estaban haciendo, dejaron de hacer lo que había que hacer y acabaron fallando. En un entrenamiento eso supone únicamente vergüenza o humillación, pero en el mundo real podría ser mucho peor.

FALLO DEL EQUIPO

Otro problema muy habitual consiste en qué hacer cuando el arma principal se va a la mierda (por agotar la munición en el cargador o por una interrupción). No se trata de una difícil decisión a adoptar, pero las Tácticas mandan sobre las TTPs. Los procedimienos operativos vigentes (POVs) [Standing Operating Procedures (SOPs)] pueden variar, pero a distancias cortas (digamos aquellas no más allá de 25 metros) y si se dispone de una pistola, la respuesta “A” consiste en tirar de pistola y continuar la misión.

Si la distancia va más allá de aquella a la que una pistola puede resultar útil, buscar cubierta y conseguir que el arma principal vuelva a funcionar (recargar o solucionar la interrupción) sería lo indicado.

Lamentablemente muchas personas no llegan a comprender el concepto de que tener un arma que funcione en las manos podría suponer la diferencia entre una gran historia de guerra que contar y una lápida con tu nombre.

Y no entiendo por qué. Cuando nos enfrentamos a un combate, lo que hay que hacer es ganar el combate. Ha de evitarse cualquier cosa que pueda impedirlo. A pesar de todo habrá quien se quede allí de pie (una vez más, delante de Dios y de todo el mundo) y pierda el tiempo con ese arma que no funciona (sin munición o con interrupción) mientras unos pocos metros por delante se encuentra el blanco.

Una locura…

Son demasiadas las veces en las que un alumno me sale con este comentario: “Si esto fuera real, lo haría de otra manera“.

En realidad, chaval, no lo harías diferente. No estarías a la altura de las circunstancias sino que sencillamente lo harías según tu nivel de entrenamiento.

EL ENTRENAMIENTO NO SALE DE LOS VIDEOJUEGOS

Un problema añadido, y muy real, consiste en que un gran número de personas pasan demasiado tiempo viendo la tele, viendo películas y jugando a los videojuegos, y luego, inconscientemente o no, aceptan lo que ven como un auténtico entrenamiento.

Claro, y yo me creo sin dudarlo ni por un momento que dirigir un arma aproximadamente hacia un malo y presionar el disparador a toda velocidad va a suponer abatir hordas de malos con un solo cargador.

Me lo creo casi tanto como que nuestro querido héroe es capaz de ver cómo explota una granada en el pasillo y correr más que la propia onda expansiva/fragmentación para ponerse fuera de su alcance.

VIDEOJUEGO DE ACCIÓN EN PRIMERA PERSONA

Una vez en un curso de combate con armas de fuego en casa de tiro [shoot-house] había un chaval entre los alumnos, brillante, equipado hasta arriba de tal forma que haría sentir envidia a cualquier miembro de una unidad de élite. Todo su equipo era de primera, incluido un pulsador PTT, sin importar el detalle de que el chaval era universitario y no tenía ningún equipo de comunicaciones para el PTT, y también un parche con el número de identificación de unidad, sin importar el detalle de que el chaval estaba en la universidad y no en alguna unidad.

Ya en el primer recorrido por la casa de tiro ignoró todo lo que se le había enseñado y volvió a la que era su idea inicial de lo que tenía que hacer en lugar de hacer aquello para lo que le estábamos entrenando. Al encontrarse en la casa de tiro con un “blanco desconocido” [unknown target] se enfrentó a él a gritos al mismo tiempo que danzaba a su alrededor, tanto como que prácticamente le dio una vuelta completa.

NOTA DEL TRADUCTOR: un blanco desconocido [unknown target] es aquel que inicialmente no representa una amenaza al no haberlo identificado como tal por no presentar una actitud hostil o empuñar siquiera un arma, por lo que no hay que abatirlo, pero que no puede dejar de prestársele atención porque se “desconoce” cuáles son realmente sus intenciones y en cualquier momento podría convertirse en una amenaza; no existen blancos inocentes, nadie como ser humano es inocente, de ahí que Pat Rogers los llamara blancos desconocidos.

Acto seguido tuvo una sesión de tutoría y como resultado el chaval se fue a la carrera (si, a la carrera) a por un segundo blanco desconocido mientras le disparaba un larga Respuesta No Estándar [Non Standard Response (NSR)].

Así que más sesión de tutoría.

NOTA DEL TRADUCTOR: la Respuesta No Estándar [Non Standard Response] consiste en una serie de un número indeterminado de disparos, entre 3 y 5, 6 o 7 disparos, a una cadencia de fuego muy rápida; se denomina no estándar para distinguirla de la respuesta que se llegó a convertir en estándar de batir a una amenaza con dos disparos (double tap) y acto seguido bajar el arma, lo cual no se ajusta a la realidad en la que no se puede conocer de antemano cuántos disparos va a requerir una amenaza para incapacitarla.

Cuando le pregunto a alguien por qué hizo o dejó de hacer algo me suele responder con cara de haba acompañada del típico encogimiento de hombros y un “no sé…“.

Venga, vale, pero si tú no lo sabes, ¿quién lo sabe? ¿cómo es que hiciste o dejaste de hacer una determinada acción sin saber por qué?

QUEDARSE EN BLANCO… OTRA VEZ

La respuesta es bien sencilla. Cuando se enfrentan a dificultades imprevistas, algunas personas simplemente se quedan en blanco. Su circuitería interna no está lo suficientemente desarrollada como para permitirles responder a determinados estímulos, por lo que dejan de funcionar. Son incapaces de actuar.

¿Se puede corregir esto? Sí que se puede, pero requiere una autoevaluación honesta de tus motivos para recibir entrenamiento, así como de tus capacidades.

RAZONES PARA RECIBIR ENTRENAMIENTO O ASISTIR A UN CURSO

No todo el que entrena o asiste a un curso es un comando de pelo en pecho con un corazón de acero. En realidad, muchos son profesionales que utilizan el entrenamiento/curso para mejorar su capacidad para vencer en el combate.

De ese mismo modo, muchas personas normales y corrientes utilizan el entrenamiento/curso para mejorar sus habilidades porque tienen muy claro que estar preparados nunca sobra.

También hay quienes lo hacen porque resulta divertido y les gustan los retos. Incluso puede que algunos lo consideren como un campamento de verano con armas, y eso tampoco tiene nada de malo. Como estadounidenses tenemos el derecho de poseer armas de fuego, y ello conlleva la responsabilidad de saber cómo y cuándo utilizarlas.

Existe cierto grado de ansiedad ligado a recibir entrenamiento o asistir a un curso. El primer día del entrenamiento/curso todo el mundo tiene predisposición para prestar atención, escuchar y funcionar perfectamente.

Al final del primer día puede que se den cuenta de que hay algunos obstáculos en el camino hacia la gloria.

Al final del segundo día puede que alguno se encuentre física y/o emocionalmente agotado y lo único que quiera sea terminar el día de una vez. Ese estado de ánimo no es el propicio para aprender.

A partir de ahí todo es cuesta arriba. Si durante el entrenamiento/curso no tienes la cabeza en su sitio, de ahí no puede salir nada bueno.

¿SOLUCIONES?

Desde luego. Estáte preparado, física y mentalmente. Mantén la mente abierta. Estás pagando por recibir entrenamiento o asistir a un curso, permite que eso suceda.

Ten unas expectativas realistas. Si realmente te crees que vas a ser perfecto, estás preparándote para una dura caída. Si la perfección existe, de momento nadie ha sido capaz de encontrarla. En lugar de intentar conseguir un objetivo inalcanzable, céntrate en mejorar tus habilidades.

No malgastes tu energía intentando seguirles el ritmo a los demás. Sí, hay algunos que son capaces de hacer eso, pero están en otro nivel, donde ganar no es una cuestión de orgullo sino de la vida misma.

Si te estás esforzando por seguirles el ritmo, vuelve a centrarte. Si ves nubes negras cargadas de odio y descontento flotando sobre la cabeza de los tiradores que se encuentran a tu izquierda y a tu derecha, y tienes visiones de unicornios retozando en campos de flores, puede que no te encuentres en el lugar adecuado.

O puede que sólo necesites ajustar un poco tu actitud para volver al buen camino.

A lo mejor nunca llegas a hacerlo tan bien como te gustaría, pero ten en cuenta que una serie de pequeñas victorias al final acaban sumándose en un todo.

No se trata de la marca del arma, del calibre o del tipo de munición. No se trata de los elementos de puntería, del cargador o del número de parches conmemorativos que luzcas junto con tu patrón de camuflaje del día.

Todo radica en lo que se encuentre en tu mente y en tu corazón.

Pat Rogers fue Oficial [Chief Warrant Officer] del Cuerpo de Infantería de Marina de los EE.UU. Sargento del Cuerpo de Policía Local de Nueva York, entre otras cosas (biografía de Pat Rogers). Pat era el propietario de E.A.G. Tactical Inc., entidad que, gracias a quienes han tomado su relevo tras su fallecimiento, continúa proporcionando servicios de formación en combate con armas de fuego tanto a organismos gubernamentales como a ciudadanos privados. Tras una trayectoria de más de 50 años, habiéndose alistado en el Cuerpo de Infantería de Marina estadounidense con 17 años, Pat Rogers se convirtió en el más grande de los maestros del arte marcial del combate con armas de fuego. Aquí tienes otros artículos en español de Pat Rogers.
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Acerca de Jorge Tierno Rey

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