Punta hueca ¿una solución definitiva?

El uso de munición de punta hueca constituye un tema recurrente y controvertido en nuestro país, debido principalmente a la prohibición de este tipo de munición que establece el actual Reglamento de Armas (Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas), lo cual se contrapone a su idoneidad como munición de pistola para servicio y defensa. No sólo parece totalmente ridículo sino que lo es, que aquella munición más recomendable e idónea para servicio y defensa esté prohibida en nuestro país, especialmente cuando tal prohibición carece de una justificación suficiente, como parece.

(Artículo publicado en el número de ABR15 de la revista gratuita Tactical Online)
Expansión de un proyectil de punta hueca Hornady Critical Duty tras atravesar diferentes materiales.

Expansión de un proyectil de punta hueca Hornady Critical Duty tras atravesar diferentes materiales.

En realidad, la prohibición se limita a la munición para arma corta, de forma que el Reglamento de Armas establece en su artículo 5.1.f que “queda prohibida la publicidad, compraventa, tenencia y uso, salvo por funcionarios especialmente habilitados, y de acuerdo con lo que dispongan las respectivas normas reglamentarias, de las municiones para pistolas y revólveres con proyectiles «dum-dum» o de punta hueca, así como los propios proyectiles“. Lo cual quiere decir que, por interpretación «a sensu contrario», en el caso de un arma que NO sea pistola o revólver (un arma larga, sea fusil, subfusil, carabina o escopeta) sí se pueden utilizar municiones “con proyectiles «dum-dum» o de punta hueca”, es decir, que en un arma larga (fusil, subfusil, carabina o escopeta) en calibre 9 Luger, .45 ACP, u otros, puede utilizarse este tipo de munición, aunque sea munición típicamente para pistola. Absurdo ¿no?, especialmente si tal prohibición se basa en la prohibición de este tipo de munición, establecida por la Declaración de la Haya de 1899.

Munición semiblindada (soft point)The Contracting Parties agree to abstain from the use of bullets which expand or flatten easily in the human body, such as bullets with a hard envelope which does not entirely cover the core or is pierced with incisions” [Las partes contratantes acuerdan abstenerse del uso de proyectiles que se expandan o se aplasten fácilmente en el cuerpo humano, tales como proyectiles con una envuelta dura que no cubra totalmente el núcleo o que esté agujereada]. Así se refleja en el texto de la Declaración de la Haya del 29 de julio de 1899. Pero hay que tener en cuenta que esta prohibición data de finales del siglo XIX, cuando los británicos introdujeron y utilizaron un tipo de munición para fusil calibre .303 que se denominó  Dum-Dum en honor al pueblo cerca de Calcuta (India) donde se fabricó por primera vez este tipo de munición. Los efectos de esta munición sobre el cuerpo humano se consideraron devastadores e inhumanos por el sufrimiento generado, por eso se introdujo la prohibición de este tipo de munición en la Declaración de la Haya de 1899.

Sin embargo, los efectos que motivaron su prohibición no se producen en el caso de munición para arma corta, matiz que no quedó recogido en la prohibición, por el cual muchas fuerzas y cuerpos de seguridad (FCS) del mundo utilizan una munición para arma corta (semiblindada o punta hueca) que técnicamente está prohibida por dicha declaración para su uso en un conflicto armado, sin que se hayan tomado medidas a nivel internacional para prohibir esta munición para arma corta por las FCS del mundo, porque sus efectos no son ni mucho menos devastadores, tal y como explican Robin Coupland y Dominique Loye, del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), en el documento “The 1899 Hague Declaration concerning Expanding Bullets. A treaty effective for more than 100 years faces complex contemporary issues” [La Declaración de la Haya de 1889 sobre los Proyectiles Expansivos. Un tratado eficaz durante más de 100 años se enfrenta a complejos problemas contemporáneos].

Por otra parte, para rizar más el rizo, el reglamento prohíbe “salvo por funcionarios especialmente habilitados”, así que al funcionario a quien se le proporcione oficialmente munición semiblindada o de punta hueca puede tenerla y utilizarla sin incurrir en prohibición alguna, por tanto, legalmente es posible que los profesionales de las armas utilicen la que es la munición más idónea para servicio y defensa, basta con que se la proporcione la Administración, como debiera ser.

¿Y de dónde viene tanto interés en utilizar proyectiles de punta hueca? ¿realmente constituyen una solución definitiva, como reza el título de este artículo? Pues no, no se trata de ninguna solución definitiva, como veremos a continuación. Lo que la convierte en idónea como munición de pistola para servicio y defensa es su rendimiento terminal, normalmente superior al de la munición blindada, dentro del pobre rendimiento terminal que ofrece cualquier munición de pistola, aunque sea disparada por un arma larga (subfusil o carabina). Eso de que con la munición de punta hueca basta un disparo para incapacitar a una amenaza constituye una falacia tamaño catedral. Por ejemplo, en el documento del CICR anteriormente mencionado, se afirma que “un estudio clínico de heridas abdominales indica que, si se recibe atención médica, la mortalidad por una herida abdominal de un proyectil de 500 julios de energía [proyectil semiblindado de pistola] se encuentra en torno al 12 %, mientras que la mortalidad por una herida abdominal de un proyectil de 3.000 julios de energía [proyectil semiblindado de fusil] se va a más del 50 % e incluso puede acercarse al 90 %”.

Proyectiles de punta hueca

Los efectos, las heridas o el rendimiento terminal de los proyectiles es objeto de estudio de la balística terminal, de efectos o de las heridas, ciencia a la que hay que recurrir para intentar comprender el comportamiento de los proyectiles de punta hueca. El principal problema con el que nos encontramos radica en el idioma de la información disponible, de forma que en español poco y no todo bueno. Por ejemplo, si buscas sobre Balística serán pocos los resultados que encuentres en español en Amazon.es (93 resultados) y muchos más los que encuentres sobre Ballistics en inglés en Amazon.com (546.124 resultados). Del mismo modo, si utilizas Google, los resultados para Balística terminal, de efectos o de las heridas son 12.500 y para Terminal Ballistics o Wound Ballistics son 198.000. Pero algo útil e interesante se puede encontrar en español, como, por ejemplo, el artículo MANZANO-TROVAMALA, José R.; GUERRERO, Mª Guadalupe; ARCAUTE, Fernando. “Balística: Balística de efectos o balística de las heridas”. Cirujano General. 2001, Vol. 23, Núm. 4. O los artículos bajo la la categoría Balística en El Blog de Tiro Táctico. O este excelente vídeo del CICR sobre Balística de las Heridas:

En cuanto al mayor rendimiento terminal de un proyectil, éste viene determinado por su mayor potencial de incapacitación, que depende de algunos conceptos básicos sobre eficacia en balística de las heridas, especialmente de la cavidad permanente. En el caso de la pistola son varios los factores y eficacia para herir,  como explica Urey W. Patrick, que favorecen el rendimiento terminal de los proyectiles de punta hueca respecto a los blindados, dado que la cavidad permanente de los primeros será mayor en tanto en cuanto el proyectil se expanda y aumente su superficie de contacto con los tejidos.

 “Cuando golpean sobre tejido blando con la velocidad suficiente, los proyectiles de punta hueca [hollow point (HP)] o los semiblindados [soft point (SP)] están diseñados para deformarse en la punta como un champiñón. Este aplanamiento de la punta del proyectil aumenta su superficie y el diámetro del canal de tejido destruido, disminuyendo la profundidad de penetración. Si el diámetro de la forma de champiñón es 2’5 veces mayor que el diámetro inicial del proyectil, la superficie de la sección transversal del canal de tejido destruido es 6’25 veces mayor que la cantidad que habría sido destruida por un proyectil sin deformar. Por lo tanto, el proyectil deformado realiza un agujero de mayor diámetro (la cavidad permanente) que el que habría realizado el proyectil original sin deformarse” [ALEXANDROPOULOU, Christina-Athanasia; PANAGIOTOPOULOS, Elias. “Wound Ballistics: Analysis of Blunt and Penetrating Trauma Mechanisms”. Health Science Journal. 2010, Vol. 4, Núm. 4].

De lo que hay que olvidarse es del dichoso poder de parada o stopping power, del que difícilmente se puede encontrar información válida, sencillamente porque no existe tal cosa, y la clave radica en la colocación de los impactos, y no tanto en el calibre o el proyectil de pistola, como se plantea en Una Visión Alternativa del Poder de Parada [Stopping Power] de una Pistola (eso sí, se observa claramente el tremendamente superior rendimiento terminal de la munición de fusil, como así indican también los expertos).

El afamado Vincent Di Maio, reconocido experto en balística forense, le dedica el apéndice A de su libro [DI MAIO, Vincent J. M. Gunshot Wounds. Practical Aspects of Firearms, Ballistics, and Forensic Techniques. 2ª ed. Boca Raton (EE.UU.): CRC Press, 1999. ISBN: 0-8493-8163-0] al “Poder de Parada y Munición de Pistola de Punta Hueca: Mitos y Hechos” [“Stopping Power” and Hollow-Point Pistol Ammunition: Myths and Facts], en el que se pueden encontrar algunos datos interesantes, como los siguientes. “La mayoría de los argumentos que se escuchan a favor y en contra del uso de munición de pistola de punta hueca se basan en mitos, falsas suposiciones e historias prestadas difundidas tanto por los detractores como por los partidarios de este tipo de munición”. “No existe ni una prueba objetiva de que en situaciones reales la expansión en forma de champiñón de un proyectil juegue un papel significativo en aumentar la letalidad o el “poder de parada” [stopping power] del proyectil”. “Tanto si se utiliza un proyectil de pistola de punta hueca como uno sólido de plomo, para infligir una herida mortal el proyectil ha de impactar sobre un órgano vital”. “Un individuo que reciba un disparo en el corazón con un proyectil sólido de punta redondeada tiene tantas probabilidades de morir como un individuo que reciba un disparo en el corazón con un proyectil de punta hueca”. “¿Existe alguna situación en la que un proyectil de pistola de punta hueca siempre detendrá a un individuo dejándolo seco en el sitio? Si, si el proyectil daña una zona vital del cerebro, el bulbo raquídeo o la médula espinal cervical. Pero cualquier proyectil, independientemente del tipo o calibre, que dañe estos órganos provocará una incapacitación inmediata. Es la naturaleza de la estructura dañada, no la naturaleza del proyectil, lo que provoca la incapacitación”.

En resumidas cuentas, la principal ventaja terminal de la munición de punta hueca para pistola radica en su mayor potencial de incapacitación gracias a la mayor cavidad permanente que genera al deformarse tras impactar sobre los tejidos, pero la colocación de los impactos resulta determinante independientemente de la munición o calibre empleado.

El documento del CICR antes mencionado explica que “el uso por la policía de proyectiles con el plomo del núcleo expuesto en la punta [semiblindado] podría justificarse de dos maneras: primero, tales proyectiles probablemente se disparen por la policía en defensa propia y a corta distancia de forma que se maximice la posibilidad de una rápida incapacitación de un atacante; y segundo, se minimiza el riesgo de atravesar al atacante y así poner en peligro a otros cerca. Los hechos balísticos junto con estas dos justificaciones significan que el uso por la policía de proyectiles con el plomo del núcleo expuesto en la punta no resulta incompatible con un uso razonable de la fuerza”.

Por su parte, Vincent Di Maio, en el apéndice A de su libro antes mencionado, explica que “más importante que el concepto teórico de mayor “poder de parada” [stopping power], la munición de punta hueca posee dos virtudes. La primera es que tales proyectiles tienden a permanecer en el cuerpo. Por tanto resulta improbable que un proyectil lo atraviese y dañe a transeúntes inocentes. La segunda es que los proyectiles de punta hueca tienden a fragmentarse en lugar de rebotar si impactan sobre objetos duros. Nuevamente este atributo permite evitar daños a transeúntes inocentes”.

Existe por tanto la posibilidad de que el proyectil atraviese a su blanco humano (la amenaza) y lesione a otras personas. Efectivamente esta posibilidad es mayor en el caso de un proyectil blindado para pistola, lo que no quiere decir que siempre suceda, ni que tal posibilidad desaparezca en el caso de un proyectil de punta hueca. A esto se le llamaría sobrepenetración, pero habría que distinguir la sobrepenetración de un blanco respecto a la sobrepenetración de barreras intermedias como paredes y tabiques. Son muchos los mitos en este sentido en cuanto a los proyectiles blindados respecto a los de punta hueca. Sin lugar a dudas la probabilidad es un tanto mayor en el caso de un proyectil blindado frente a un proyectil de punta hueca, siempre y cuando el proyectil de punta hueca se expanda como debiera tras impactar sobre su blanco, lo que no siempre sucede. En pruebas con gelatina balística se puede observar que un proyectil blindado penetra más del doble respecto a un proyectil de punta hueca que se expanda correctamente. Pero mucho cuidado con trasladar a la realidad la profundidad de penetración en gelatina balística, porque ni mucho menos es así. Que un proyectil penetre 30 cm. en gelatina balística no quiere decir que vaya a penetrar 30 cm. en un cuerpo humano.

 “Aunque los proyectiles semiblindados y los de punta hueca de la munición de fusil de fuego central suelen expandirse en forma de champiñón al impactar en los tejidos, muchos proyectiles de pistola semiblindados y de punta hueca de varios fabricantes no logran expandirse. Este fallo sucede a menudo, debido a una velocidad de impacto insuficiente, a una irregularidad en la fabricación del proyectil con un excesivo grosor o  rigidez de la cubierta del mismo, o, a veces, al taponamiento de la punta de un proyectil de punta hueca con material procedente de un blanco intermedio, tal como un tabique de pladur o ropa gruesa, a través del cual ha pasado el proyectil antes de penetrar en el sujeto herido. Esta falta de expansión resulta más probable con pistolas de cañón corto y con aquellas de calibres menos potentes (p.ej. 25 y 32), en las cuales la velocidad del proyectil es más lenta. En general, aproximadamente un tercio de los proyectiles de pistola semiblindados o los de punta hueca no logran expandirse al impactar sobre tejidos blandos. La falta de expansión puede suponer resultados desastrosos debido a la perforación del blanco, que puede implicar lesiones a transeúntes”  [ALEXANDROPOULOU, Christina-Athanasia; PANAGIOTOPOULOS, Elias. “Wound Ballistics: Analysis of Blunt and Penetrating Trauma Mechanisms”. Health Science Journal. 2010, Vol. 4, Núm. 4].

En lo que respecta a los presuntos peligros de la sobrepenetración, el Dr. Gary K. Roberts explica que “puesto que las medias obtenidas para los índices de impactos de policías que realmente alcanzan al sospechoso oscilan entre el 12 % y el 49 % de los disparos realizados, se debería prestar más atención a entre el 51 % y el 88 % de esos disparos realizados por policías que FALLAN totalmente el blanco pretendido convirtiéndose inmediatamente en una significativa amenaza para cualquier persona más allá del blanco pretendido, en lugar de preocuparse excesivamente por el relativamente raro caso en el que uno de entre el 12 % y el 49 % de los disparos realizados que realmente impacten sobre el blanco pretendido atraviese al delincuente de forma que todavía plantee un peligro”.

Existen datos curiosos respecto a la diferente sobrepenetración tras atravesar una barrera intermedia de algunos proyectiles, de forma que en ocasiones lo que parece obvio resulta erróneo, como sucede al comparar la sobrepenetración de la munición 9 Luger respecto a la 5’56 OTAN, tal y como presenta el Dr. Gary K. Roberts en esta foto.

Perfiles Típicos de Heridas tras Penetrar una Barrera Intermedia tipo Pared Interior

Se utilizó como barrera intermedia una sección estándar de pared interior formada por dos planchas de pladur de 1’25 cm. de espesor, separadas 8’9 cm. entre sí, quedando el bloque de gelatina balística separado 46 cm. de la segunda plancha de pladur.

En cuanto a los rebotes, resulta totalmente falso que los proyectiles de punta hueca no reboten, del mismo modo que resulta falso que no puedan sobrepenetrar tejidos u objetos. “Un rebote es cuando un proyectil sale despedido de una superficie e impacta sobre la víctima indirectamente. Se trata de un incidente excepcional, y puede encontrarse únicamente una o dos veces en toda una carrera profesional. Normalmente es preciso que el proyectil impacte contra la superficie con un ángulo muy agudo (mucho menor de 90 º) para que esto suceda” [DODD, Malcolm J. Terminal Ballistics. A Text and Atlas of Gunshot Wounds. Boca Raton (EE.UU.): Taylor & Francis Group, 2006. ISBN: 0-8493-3577-9].

Los autores coinciden al hablar de los rebotes, al menos los que he podido consultar. “Cuando un proyectil golpea cualquier superficie, existe un ángulo crítico en el que el proyectil rebotará de la superficie en lugar de penetrar. Tras rebotar de la superficie, el misil perderá una considerable cantidad de velocidad (hasta un 35% en las pruebas) y, siempre, perderá su estabilidad”. “El ángulo real en el que un proyectil rebotará de una superficie se denomina ángulo crítico. Sin embargo, predecir este ángulo crítico para cualquier configuración proyectil/superficie resulta extremadamente difícil. Factores tales como la forma del proyectil, construcción, velocidad y superficie de rebote, todos tienen un notable efecto en el resultado” [HEARD, Brian J. Handbook of Firearms and Ballistics. Examining and Interpreting Forensic Evidence. 2ª ed. Chichester (Reino Unido): John Wiley & Sons, 2008. ISBN: 978-0-470-69460-2].

Di Maio afirma, en su mencionado libro, que, “por consiguiente, los proyectiles de punta redondeada son más propensos a rebotar que los de punta plana, los blindados más que los de plomo y los de baja velocidad más que los de alta velocidad”. Esto parece indicar que teóricamente rebota más un proyectil de pistola (baja velocidad) que uno de fusil (alta velocidad) o uno blindado (punta redondeada) que uno de punta hueca (punta plana), pero rebotar rebotan y, por tanto, sería falso afirmar que los proyectiles de punta hueca no rebotan. Asimismo, dice Di Maio que “los proyectiles que rebotan de una superficie normalmente lo hacen con un ángulo menor que el ángulo de impacto”, lo que quiere decir que el proyectil o sus fragmentos seguirían una trayectoria más pegada a la superficie de origen del rebote, de ahí la recomendación de no avanzar demasiado pegado a una pared.

Dice Heard en su libro que “teniendo en cuenta el número de veces que durante la investigación de un crimen armado se encuentran incidentes con proyectiles rebotados, resulta sorprendente la poca literatura disponible sobre este tema”. “Probablemente el trabajo más acreditado sea el de Lucien Haag (1975)”, que también cita Di Maio en su libro: HAAG, L. C. “Bullet ricochet: an empirical study and a device for measuring ricochet angle”. Association of Firearm and Toolmark Examiners (AFTE) Journal. Diciembre 1975, Vol. 7, Núm. 3, p. 44–51. Entre la poca literatura existente también se encuentra JAUHARI, Mohan. “Bullet Ricochet from Metal Plates”. The Journal of Criminal Law, Criminology and Police Science. 1970, Vol. 60, Núm. 3, que estudia los rebotes de proyectiles de diferentes calibres en planchas de metal de diferente material y grosor, analizando ángulo de incidencia, ángulo de rebote, ángulo crítico y efectos tras el rebote. Desafortunadamente, su trabajo no recoge el comportamiento de proyectiles de punta hueca. No obstante, lo mejor que he podido encontrar es el documento NOEDEL, Matthew. “Studying Fired Bullet Performance in a Unique Environment”. Journal of the Association for Crime Scene Reconstruction. 2010, Vol. 16, Núm. 3, p. 27-36, en el que se recogen los resultados de pruebas realizadas en interiores con proyectiles blindados y de punta hueca en calibre .40 S&W, comprobando su sobrepenetración de barreras intermedias así como los rebotes.

Realmente existe una munición que reduce la posibilidad de rebotes y sobrepenetración de barreras intermedias mucho más que en el caso de la punta hueca. Se trata de la munición llamada frangible, que se supone que ha de desintegrarse en finas partículas al impactar sobre un objeto duro (La munición frangible y su eficacia para el uso de servicio/defensa propia. Por Dr. Gary K. Roberts).

Por último, cabe preguntarse por datos reales sobre daños ocasionados a transeúntes inocentes u otras personas (policías) por el rebote o la sobrepenetración de un proyectil. No es difícil encontrar algunos datos relativos al uso de armas de fuego por parte de la Policía de Nueva York.

Según las estadísticas hechas públicas por la Policía de Nueva York, 15 transeúntes inocentes recibieron los disparos de proyectiles blindados de la policía durante 1995 y 1996, dijo la Policía. Ocho recibieron impactos directos, cinco fueron alcanzados por proyectiles que habían atravesado a otras personas y dos fueron alcanzados por proyectiles que habían atravesado algún objeto. En ese mismo periodo, los policías del Departamento de Transportes [Transit Bureau], que ya utilizaban punta hueca, alcanzaron a seis transeúntes. Cuatro de ellos recibieron impactos directos, uno fue alcanzado por un proyectil que rebotó y otro fue alcanzado por un proyectil que había atravesado un objeto. En ese mismo periodo, 44 policías fueron alcanzados por los disparos de otros policías que utilizaban la antigua munición (blindada): 21 recibieron impactos directos, 2 fueron alcanzados por proyectiles que rebotaron y 17 fueron alcanzados por proyectiles que habían atravesado a otras personas. De los cuatro policías alcanzados por proyectiles de punta hueca, tres recibieron impactos directos y uno fue alcanzado por un proyectil que había atravesado a otra persona” [COOPER, Michael. “New York Police will start using deadlier bullets”. The New York Times. 9 de julio de 1998].

 “En 1996, ningún civil resultó muerto por la policía pero cinco resultaron heridos, incluido uno alcanzado por un rebote” [BAKER, Al. “11 Years of Police Gunfire, in Painstaking Detail”. The New York Times. 8 de mayo de 2008].

También existen los llamados Informes Anuales de Descargas de Armas de Fuego de la Policía de Nueva York [New York City Police Department Annual Firearms Discharge Report], en los que se pueden encontrar los datos de toda vez que un policía haya utilizado un arma de fuego, aún tratándose de descargas negligentes o no intencionadas. En estos informes se recogen datos sobre transeúntes inocentes heridos o muertos por disparos de la policía, pero no se especifica si ha sido por impactos directos, rebotes o sobrepenetración, pero se intuye que la incidencia es mínima para rebotes o sobrepenetración y más acentuada para impactos directos, que son los más peligrosos.

Después de toda esta exposición, creo que estamos en disposición de concluir que la munición de pistola de punta hueca es la más idónea para servicio/defensa por su rendimiento terminal y por su menor probabilidad de rebote y sobrepenetración de una amenaza, sin que ello suponga que no rebote o que no pueda penetrar. Estas son las razones que en Otoño de 1998 llevaron a una de las Policías más grandes del mundo, la de la ciudad de Nueva York, a dotar a todos sus agentes de munición de pistola de punta hueca en calibre 9 Luger, como los propios jefes de policía explicaron en su Informe de la Comisión sobre Balas de Punta Hueca presentado ante la Junta de Evaluación de Quejas Civiles del 8 de julio de 1998 [Report of the Committee on Hollow-Point Bullets presented to the Civilian Complaint Review Board on July 8, 1998].

Por tanto, se hace necesario que en algún momento se levante la prohibición de este tipo de munición a particulares, habida cuenta que los miembros de las FCS no la tienen prohibida, lo que no requiere más que la eliminación del punto 5.1.f del reglamento.

Sin embargo, la munición no va a suplir la falta de formación, por la que el mayor peligro en el caso de hacer uso de una pistola radica en los disparos que puedan fallar su blanco, que serán muchos más e infinitamente más peligrosos que los que puedan rebotar o sobrepenetrar a una amenaza y afectar a un transeúnte inocente.

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